Entonces, ¿dónde está la diferencia?
Si Tim es un distribuidor, un fabricante de producto o un gran laboratorio farmacéutico, sabe que la publicidad tradicional ya no le da los resultados previstos. Por eso quiere lanzar una operación de Buzz marketing.

Tim sabe también que en nuestros días, gracias a Internet y, más en general, a las nuevas tecnologías de la información, es más fácil comunicarse con los clientes que están todos cada vez más conectados entre sí.
Para construir una campaña de Buzz, debe primeramente encontrar “una causa” para que sus clientes se conviertan en “evangelistas”. Porque ahí reside el secreto del éxito del Buzz marketing. Son los clientes “evangelizadores” quienes van a convencer a sus amigos, los cuales pertenecen a una misma comunidad. Claro está, Christine deberá vehicular a sus amigos ideas contagiosas, palabras que se graban en el cerebro para que ellos, a su vez, hagan lo mismo. Eso es el BUZZ.
Es verdad, hay un poco de boca a boca, un poco de viral pero la gran diferencia radica en el hecho de que nos apoyamos en la clientela evangelizadora para convencer a los no clientes.
RGP/GV
